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domingo, 5 de febrero de 2017

El carmen de Antonio Masegosa


“Ahora me dedico a poner luz en las personas a través del teatro”

Antonio Masegosa

 


Antonio Masegosa es actor, director y multiplicador de Teatro del Oprimido. Nació en Castilléjar, un pueblito blanco de la provincia de Granada.
A finales del 2013 crea su proyecto uTOpia Barcelona.
Antonio, tiene los ojos verdes y te mira fijamente cuando habla, cosa que hace más visible la transparencia de sus palabras.



¿De dónde viene la semilla del teatro en ti?
La semilla del teatro en mi viene justo de allí, de mis raíces, de estar en un sitio desprotegido a nivel cultural con falta de actividades. Yo estaba solo, pero tenía un campo para explorar. Yo aprendí lo que era el teatro sin haber ido nunca al teatro. Creaba mi visión del teatro, al principio lo jugaba más como circo y llamaba a las vecinas y les hacía mi show de circo… con tal vez cuatro años, cinco… seis..
Tuve mucha dificultad para tener contacto con el teatro, de hecho yo, la primera vez que fui al teatro profesional fue a partir de los dieciocho años.

Yo empecé a estudiar arte dramático porque la orientadora del instituto me dijo: “Antonio, tu eres así muy creativo, ¿qué vamos a hacer contigo?"  Me gustaría hacer teatro, le respondí.

¿Cómo empezó a germinar esa semilla?
Lo del instituto para mí fue un descubrimiento, pero no fue como la revelación que me unió con el teatro. Yo con el teatro ya estaba unido desde antes. En el cole la gente hacía teatro para estar en la función de fin de curso, pero para mí era alucinante, deseaba que llegara el final de curso para entrar en todo el proceso teatral.  Con los años también he observado que yo estaba más detrás que delante. Me gustaba más estar en la dirección, en la visión del todo, más que en la actuación. La semilla germinó años tras años en el cole.

¿Qué abono usaste para que esa semilla creciera?
¿Qué abono? Usé diferentes abonos: el quedarme con los pequeños detalles que me parecían interesantes. A día de hoy lo llamaría estéticas o poéticas. De un todo yo extraía lo más mínimo que nadie veía, pero que a mí me resultaba interesante. Hacía siempre construcciones de mínimos, creaba cosas con mis recursos. Rescataba cosas y las recreaba, de una película, de una conversación, de un vestuario, de un viaje. Mis padres viajaban mucho y me hacían viajar mucho, a ese nivel, igual que no tenía cubierta la parte de actividad diaria de “te apunto a música, te apunto a teatro” porque no había; sí tenía los viajes, de los que rescataba esencias, que luego me servían para plasmarlas cuando escribía.
 
 Fotografía de Felipe Tobon
 
¿Cuáles son tu pico y tu pala?
El pico, que es como indagar, son las personas. Tengo una atracción enorme por entrar en las personas y saber qué. Y la pala, es lo estético, las ganas de transformar a partir de lo estético. Quiero huir del mundo aburrido, de lo rutinario y entonces me las ingenio a veces internamente y externamente, a través de mi trabajo, para que la vida no sea monótona.