“Ahora me dedico a poner
luz en las personas a través del teatro”
Antonio Masegosa

Antonio Masegosa es actor, director y multiplicador de Teatro del Oprimido. Nació en Castilléjar, un pueblito blanco de la provincia de Granada.
A finales del 2013 crea su proyecto uTOpia Barcelona.
Antonio, tiene los ojos verdes y te mira fijamente cuando habla, cosa que hace más visible la transparencia de sus palabras.
¿De dónde viene la semilla del teatro en ti?
La semilla del teatro en mi
viene justo de allí, de mis raíces, de estar en un sitio desprotegido a nivel
cultural con falta de actividades. Yo estaba solo, pero tenía un campo para explorar.
Yo aprendí lo que era el teatro sin haber ido nunca al teatro. Creaba mi visión
del teatro, al principio lo jugaba más como circo y llamaba a las vecinas y les
hacía mi show de circo… con tal vez
cuatro años, cinco… seis..
Tuve mucha dificultad para
tener contacto con el teatro, de hecho yo, la primera vez que fui al teatro
profesional fue a partir de los dieciocho años.
Yo empecé a estudiar arte
dramático porque la orientadora del instituto me dijo: “Antonio, tu eres así
muy creativo, ¿qué vamos a hacer contigo?" Me gustaría hacer teatro, le respondí.
¿Cómo
empezó a germinar esa semilla?
Lo del instituto para mí fue
un descubrimiento, pero no fue como la revelación que me unió con el teatro. Yo
con el teatro ya estaba unido desde antes. En el cole la gente hacía teatro
para estar en la función de fin de curso, pero para mí era alucinante, deseaba
que llegara el final de curso para entrar en todo el proceso teatral. Con los años también he observado que yo estaba
más detrás que delante. Me gustaba más estar en la dirección, en la visión del
todo, más que en la actuación. La semilla germinó años tras años en el cole.
¿Qué
abono usaste para que esa semilla creciera?
¿Qué abono? Usé diferentes
abonos: el quedarme con los pequeños detalles que me parecían interesantes. A
día de hoy lo llamaría estéticas o poéticas. De un todo yo extraía lo más
mínimo que nadie veía, pero que a mí me resultaba interesante. Hacía siempre
construcciones de mínimos, creaba cosas con mis recursos. Rescataba cosas y las
recreaba, de una película, de una conversación, de un vestuario, de un viaje.
Mis padres viajaban mucho y me hacían viajar mucho, a ese nivel, igual que no
tenía cubierta la parte de actividad diaria de “te apunto a música, te apunto a
teatro” porque no había; sí tenía los viajes, de los que rescataba esencias,
que luego me servían para plasmarlas cuando escribía.
Fotografía de Felipe Tobon
¿Cuáles
son tu pico y tu pala?
El pico, que es como indagar,
son las personas. Tengo una atracción enorme por entrar en las personas y saber
qué. Y la pala, es lo estético, las ganas de transformar a partir de lo
estético. Quiero huir del mundo aburrido, de lo rutinario y entonces me las
ingenio a veces internamente y externamente, a través de mi trabajo, para que
la vida no sea monótona.
