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viernes, 14 de junio de 2019

Adiós Pallapupas, sólo nos quedaremos con lo que damos

A los Pallapupas de ahora, de antes, de siempre.
A todos mis "compañeros" del Clínic, en especial a Elias, a Montse y a Mireia por tantas mañanas compartidas.
Al equipo de Mollet, con quien también compartí muchas mañanas de inicio de semana.
A todas las personas que dejan ver su "cazo". 


Desde septiembre del 2014 y hasta el pasado viernes tuve un pequeño tesoro: trabajar con el programa de Teatro Social de Pallapupas, Pallassos d'Hospital, en el Hospital de Día de la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil del Hospital Clínic de Barcelona. Suena largo, pero es más sencillo, a ese espacio pueden llegar niños y niñas por tener, desde altas capacidades, hasta muy mala suerte. La vida, como siempre digo, es un compendio de causas y efectos, y nadie está exento de que algún día tenga un bajón, un subidón, una equivocación, un ataque, una pérdida, una limitación, una adicción, una exacerbación, un desquicio, un brote.




Muchas siglas y abreviaturas intentan describir y clasificar a las personas que llegan a las unidades de salud mental. Yo decidí que aquellos adolescentes con los que jugaba y creaba pequeñas escenas en ese espacio que llamamos “PALLAPUPAS” eran todos en conjunto: especiales. Por descontado, también son un síntoma de que nuestra sociedad no lo está haciendo muy bien. Ellos, son una señal de que tenemos mucho que aprender como humanidad.

Cada viernes subía al tren con ilusión, lejos de ser una pesadilla, como muchas veces nos muestran el transtorno mental o emocional, como prefiero llamarlo, mi viaje al Clínic estaba cargado de sueños. Creo en el potencial de cada ser humano, y pienso que si se da una oportunidad, a quien quiere aprovecharla, algo sorprendente puede pasar. La expresión artística es una de las vías que, desde su propio lenguaje, nos da la oportunidad de comunicarnos mejor, de ser intensamente más humanos y divinos a la vez. Intensamente fuertes, intensamente frágiles. 

Algo muy parecido leemos en El Cazo de Lorenzo un libro maravilloso de Isabelle Carrier editado en castellano por Juventud y del cual JPL films  hizo una versión cinematográfica muy asertiva. Aquí os dejo el link para que disfrutéis por cinco minutos de esta joya y así podáis seguir con el hilo de esta "despedida":





A lo largo de estos años he visto muchos “casos” entrar al Clínic y a otros Centros de Salut Mental donde Pallapupas me dio la oportunidad de trabajar. Vi niños, niñas y jóvenes con “cazos” muy pesados, muy largos, muy finos, muy ruidosos, apestosos, frágiles, de acero, de cartón, de piedra, de cristal, cazos vacíos, agujereados, con aristas afiladas capaces de crear mucho dolor. Me gusta pensar que entran al hospital como “casos” buscando que alguien puede ver ese “cazo” que arrastran.  Porque en Salud Mental, debo aclarar, que los "cazos" no están visibles, sin embargo,  hay quienes tienen la facultad de verlos y pueden ayudar a esos niños, niñas y jóvenes a llevarlo mejor. Es difícil, es agotador, pero se puede.

Yo perdí el cansancio muchas de las mañanas que trabajé con Pallapupas, me lo guardé en el bolsillo, lo desterré. Me cargué las pilas, reuní buenas noticias, creí y apunté hacia el corazón. Hay trabajos que no pueden hacerse sino desde la emoción, Pallapupas es uno de ellos.

Me voy feliz y me voy triste, una vez más “jodida y radiante” como diría Benedetti, porque las emociones son complejas y es así como hay que aceptarlas, conocerlas y llevarlas. Y es que si nos fijamos bien, todos somos portadores de un "cazo", la diferencia con esas personas que van a un Centro de Salud Mental es que nosotros hemos aprendido a esconderlo, a disimularlo. Pero todos llevamos nuestro "cazo": pequeño, invisible, discreto, tímido, atado, ahogado, perdido.

Me voy dando infinitas GRACIAS por lo aprendido, por lo andado, por lo conseguido, por lo sembrado. Me voy pero no del todo, porque allí donde se deja un brote, un árbol puede crecer y darnos frutos, luz y sombra, todo es cuestión de tiempo.




domingo, 5 de febrero de 2017

El carmen de Antonio Masegosa


“Ahora me dedico a poner luz en las personas a través del teatro”

Antonio Masegosa

 


Antonio Masegosa es actor, director y multiplicador de Teatro del Oprimido. Nació en Castilléjar, un pueblito blanco de la provincia de Granada.
A finales del 2013 crea su proyecto uTOpia Barcelona.
Antonio, tiene los ojos verdes y te mira fijamente cuando habla, cosa que hace más visible la transparencia de sus palabras.



¿De dónde viene la semilla del teatro en ti?
La semilla del teatro en mi viene justo de allí, de mis raíces, de estar en un sitio desprotegido a nivel cultural con falta de actividades. Yo estaba solo, pero tenía un campo para explorar. Yo aprendí lo que era el teatro sin haber ido nunca al teatro. Creaba mi visión del teatro, al principio lo jugaba más como circo y llamaba a las vecinas y les hacía mi show de circo… con tal vez cuatro años, cinco… seis..
Tuve mucha dificultad para tener contacto con el teatro, de hecho yo, la primera vez que fui al teatro profesional fue a partir de los dieciocho años.

Yo empecé a estudiar arte dramático porque la orientadora del instituto me dijo: “Antonio, tu eres así muy creativo, ¿qué vamos a hacer contigo?"  Me gustaría hacer teatro, le respondí.

¿Cómo empezó a germinar esa semilla?
Lo del instituto para mí fue un descubrimiento, pero no fue como la revelación que me unió con el teatro. Yo con el teatro ya estaba unido desde antes. En el cole la gente hacía teatro para estar en la función de fin de curso, pero para mí era alucinante, deseaba que llegara el final de curso para entrar en todo el proceso teatral.  Con los años también he observado que yo estaba más detrás que delante. Me gustaba más estar en la dirección, en la visión del todo, más que en la actuación. La semilla germinó años tras años en el cole.

¿Qué abono usaste para que esa semilla creciera?
¿Qué abono? Usé diferentes abonos: el quedarme con los pequeños detalles que me parecían interesantes. A día de hoy lo llamaría estéticas o poéticas. De un todo yo extraía lo más mínimo que nadie veía, pero que a mí me resultaba interesante. Hacía siempre construcciones de mínimos, creaba cosas con mis recursos. Rescataba cosas y las recreaba, de una película, de una conversación, de un vestuario, de un viaje. Mis padres viajaban mucho y me hacían viajar mucho, a ese nivel, igual que no tenía cubierta la parte de actividad diaria de “te apunto a música, te apunto a teatro” porque no había; sí tenía los viajes, de los que rescataba esencias, que luego me servían para plasmarlas cuando escribía.
 
 Fotografía de Felipe Tobon
 
¿Cuáles son tu pico y tu pala?
El pico, que es como indagar, son las personas. Tengo una atracción enorme por entrar en las personas y saber qué. Y la pala, es lo estético, las ganas de transformar a partir de lo estético. Quiero huir del mundo aburrido, de lo rutinario y entonces me las ingenio a veces internamente y externamente, a través de mi trabajo, para que la vida no sea monótona.


jueves, 26 de enero de 2017

Brotes de Lucidez

El jueves 19 de enero se estrenó la obra Sopars d’Etiqueta de la compañía Brots de Pallapupas, pallasos d’hospital.  Brots, con la dirección de Antonio Masegosa;  es uno de los tres grupos del proyecto compañías, del programa de teatro social de Pallapupas. En este programa, profesionales del teatro trabajamos (yo formo parte del equipo) para que las personas diagnosticadas con un trastorno mental puedan mejorar su salud emocional,  conocer sus propias herramientas de comunicación y puedan ser protagonistas y transformadores de su historia.
 

Sopars d’Etiqueta, es un espectáculo peculiar y atrevido, de esos que te hace contactar con tus emociones.
Con una producción hecha a mano y a medida, la compañía Brots ha conseguido recrear el espacio de ensayo de la misma sede de Pallapupas, para convertirla en un lugar donde el tiempo va y viene, como nuestro pensamiento. Tomándose la licencia literaria del flashback, te llevan de la mano para escuchar desde muy cerca las historias personales de personajes que rozan lo freak.

Pero, ¿quién no es un poco freak, un poco loco, un poco raro, un poco tímido, un poco extravagante, un poco mezquino, un poco excéntrico? ¿Quién no tiene una manía, una costumbre, una limitación? O tal vez, rasgos de TOC, TEA, TDAH o TLP.  Tal vez todos, sí. Pero no todos tenemos que tomar una medicación, ni hemos padecido un ingreso en una unidad de salud mental, ni llevamos esas etiquetas. Ésas abreviaturas, (reduccionismos, simplificación) no representan los rostros, los gestos, los cuerpos, los movimientos, las palabras, mucho menos las emociones de quienes las llevan en sus espaldas, debajo de su capucha, en sus ojos, en su boca.

Sopars d’etiqueta es una obra magnífica, con unas actuaciones impecables, una dirección arriesgada y fluida, una estética cuidada y un texto muy personal.  Es una voz que te pregunta, que te invita a comprender. Con un humor mordaz, esta obra te propone sentarte a cenar con quienes sí tienen un diagnóstico, conviven con el riesgo y necesitan de tu empatía para tener un espacio en nuestra sociedad.
Es una obra que te pone en la piel del otro, y desde ese otro lugar puedes sentir la tristeza de la soledad o la magia de la compañía. Sin duda, lo que siembra la compañía Brots, más que locura, son brotes de lucidez.
Si haces un click en la foto puedes ver todas las fechas de las actuaciones, es un espectáculo íntimo y de aforo limitado. ¡No te lo pienses!
 

http://pallapupas.org/producte/estrena-sopars-detiqueta-19012016/