lunes, 21 de agosto de 2017

Calidad y calidez, teatro y circo en Cardedeu


El pasado 11 de agosto comenzaron las fiestas de Cardedeu con una programación teatral y de circo que nos motivó a hacernos un mapa para disfrutar días tras días de espectáculos realizados por grandes profesionales de las artes escénicas. 

Es maravilloso ver caras conocidas, amigos, compañeros, artistas que con un caluroso saludo (de pleno agosto) nos regalan lo mejor de sus técnicas.

Iniciamos el recorrido con Lurrak, un espectáculo multidisciplinar, producido en el País Vasco con la dirección de Adrián Schvarzstein y la distribución de Aire Aire, quienes son ya una excelente combinación después del éxito de Circus Klezmer, espectáculo que por más de diez años giró alrededor del mundo con más de 450 representaciones.

Lurrak, nos ofrece una visión del circo muy cercana al código teatral, cuyos personajes son interpretados cabalmente y en clave de humor. La música es un elemento esencial que lleva el ritmo de la acción y nos familiariza con algunos instrumentos típicamente vascos como la txalaparta.

La dramaturgia sencilla y coherente, ayuda a que no baje el interés en ningún momento por cuanto sucede en escena y sin duda, para ello, la interpretación del clown principal es vital.

Lurrak, es un espectáculo para reír, para reflexionar, pero sobre todo para disfrutar de un aparente caos, que no es otra cosa, que una excelente puesta en escena.

Otro espectáculo de circo que sorprende por su técnica es Todo Encaja de la compañía Murciana Uparte. Pocos elementos y seis artistas con una elevada técnica acrobática. 

El escenario no podía ser mejor: un parking, grafitis de fondo, cajas y nada más.

Este espectáculo callejero, nos invita a conocer a una pandilla que juega y se divierte mientras nos muestran asombrosos números de saltos de banquina y torres humanas.

Su formador técnico: Vitaly Motuzka, ha conseguido con estos chicos formar una excelente compañía de circo contemporáneo, quienes sin venir de una escuela circense interpretan la técnica dejando ver el lado más humano de su riesgo.
 
Cia. Uparte

Todo Encaja no es ni por asomo un espectáculo frívolo, por el contrario, te deja con la emoción en la piel y el interés por conocer a esas personas que son capaces de volar en cualquier terreno, por árido que parezca.

También disfrutamos del humor del trio Chapertons, con su show BOOM. La madurez de la interpretación de estos actores cómicos  y el uso del neumático como elemento conductor de sus skechts, da como resultado una hora de risa incontrolable, donde la imaginación y el absurdo se unen para que el espectador pueda  con sus propios sentidos disfrutar de un humor adulto e inteligente.

Siguiendo con el humor, ésta vez para todo público, pudimos disfrutar de El Niu de Dudu Arnalot, cuya técnica de clown combinada con el mimo, es de las más sencillas y potentes que conozco. Con pocos elementos, un personaje entrañable y el público, Dudu nos lleva por un viaje poético al que nadie puede resistirse; la razón: que su presencia respira confianza y fragilidad.


 El Niu, Dudu Arnalot

El teatro de calle es el fuerte de estas fiestas, pero realmente son pocos los espectáculos concebidos para éste terreno, es el caso de Mesa para dos de la compañía Colabse, dirigida por Sergi Estebanell.  

Nos encontramos en una calle conocida del pueblo donde un nuevo restaurante abre sus puertas. Colapsado por una multitud, todos ya formamos parte de los clientes de ese restaurant atípico y estrafalario.

Un incidente en la cocina hace que la primeria peripecia aparezca; acompañados por seis personajes muy excéntricos seguimos la ruta que nos proponen para encontrar la solución al conflicto esbozado.

En medio de divertidas ocurrencias, algunas de ellas que rozan lo absurdo, pero manteniendo la verosimilitud, perseguimos a estos cómicos por el pueblo, renombrando cada una de sus calles y haciendo participe a ciudadanos comunes de una dramaturgia de enredos que nos atrapa con su buen gusto.  

Con Mesa para dos, Sergi Estebanell continúa cultivando una fórmula de teatro de calle que ha cautivado a muchas ciudades de europeas.

Cerramos el recorrido y encontramos un tesoro con Nàufrags, una producción de  La Industrial Teatrera. Éste maravilloso espectáculo interpretado por Cristina Solé y Jaume Navarro nos invita a subir al barco de la empatía y conocer de cerca las emociones devenidas de un naufragio. Esos momentos en los que nos sentimos desconocidos, solos y más vulnerables que nunca.  Nàufrags nos despoja de nuestras barricadas, nos ilumina el rostro, nos hace soñar y también creer que la magia de la amistad puede borrar cualquier fracaso.

Es un espectáculo para viajar por las emociones, para reír y también para, sin darte cuenta, encontrarnos llorando porque llegó la noche en que toca despedirse de estos dos personajes que te han regalado tanta luz; momentos inolvidables cargados de  ternura y el más valioso regalo: su presencia.

Nàufrags es una producción impecable; con una escenografía circular, cálida y emotiva. Un vestuario sugerente y poético. Defendidos por unas interpretaciones perceptivas y conmovedoras, propias de quienes conocen muy bien el mundo del clown.

Nàufrags es un espectáculo tierno y valiente que te permite mirar a los ojos el presente y abrazar la nostalgia, esa que a veces, es tan dura de transitar. Es esa voz perdida en una botella echada al mar, que vuelve con la marea para recordarnos  que si escuchas su mensaje es porque no estás solo. Estás, a salvo.
 
Nàufrags, La industrial Teatrera

lunes, 31 de julio de 2017

Venezuela, para la libertad

Hoy en su cumpleaños, a mi madre, quien sigue allí.

 
Ya es treinta y uno de julio, 2017. Ya pasó el domingo del fraude constituyente en Venezuela, mi país.

Ayer, sin dudas, multitudes de personas dejaron el aliento en las calles diciendo NO a este atropello orquestado por las mafias, no sólo venezolanas, sino, de quién sabe dónde.

Y yo, me hago preguntas, se me aparecen miles de fantasmas. Sin poder añorar a un héroe, porque no creo en ningún político, excepto en alguno ya asesinado.

Me hago preguntas y no logro descifrar el juego de poder que continua matando de hambre a toda una población. Pero tal vez, el puzzle no es tan complicado, cuando el gobierno Ruso pide acatar los resultados del fraude constitucional, mientras que países como Argentina, Colombia, Panamá, México, Perú, España y  EE.UU se lavan la cara (tal vez no todos) rechazando los resultados.

¿Es que la tercera guerra mundial tiene como escenario Venezuela?; ¿Es que Rusia ha encontrado otra Cuba pero dotada de invaluables recursos naturales?; ¿Es que los carteles de la droga tienen tanto poder a nivel mundial como para ignorar la necesidad de cambio de un país?  Me hago preguntas simples, que tal vez se hacen millones. Los que aún conservan la reflexión y la dignidad, que les han sido compradas a otros.

Casi veinte años en el poder no es poco para borrar la memoria de los débiles, de los ilusos, de los que viven en su cómoda ignorancia; y aquí voy a citar a un gran pensador, ahora trillado hasta el aburrimiento, pero cuyo pensamiento sigue vivo y nítido para quienes podemos comprenderlo:  


Sí, Simón Bolívar, el libertador, tantas veces torturado por estos déspotas que gobiernan hoy su nación.

No quiero ya decir los cuentos terroríficos que me llegan de la mano de personas más que conocidas: amigos, familiares. Gente de a pie, o como ellos llaman: "el pueblo”, que viven día tras días un chantaje esquizoide para mantener sus puestos de trabajo, su pensamiento, su coherencia o más simple, su alimento: “Si haces huelga te despedimos”; “Si sales a la calle te metemos preso”; “Si dices algo en las redes sociales te matamos”; “Si no vas a votar no tendrás bolsa de comida”.

¿Qué clase de líder lleva un país al abismo para suspender los poderes constitucionales, prácticamente hacer un autogolpe, matar a la gente de hambre durante meses y luego repartir bolsas de comida con productos que no hay en el mercado en las mismas sedes de votación?

Para quién aún no se lo crea, eso pasa en Venezuela, el país donde crecí, el país donde vive mi familia, el país donde hace veinticinco años un día como hoy me gradué de bachiller y leí el poema Caminante no hay camino de Antonio Machado, sin saber que ese camino que me tocaría seguir sería “lejos del hogar” como a tantos inmigrantes, y seguir, seguir haciendo camino cuando de nada te sirve rezar.  

Siguen mis preguntas, mientras la democracia venezolana está herida de muerte, pero sobretodo sigue creciendo mi fe en los que continúan, en los que avanzan. No en los gobiernos, ni en los que nacieron para cumplir órdenes, creo que en las personas que están allí dejando sus días en las calles, haciendo camino para la libertad.

La libertad que evocó uno de mis más queridos poetas: Miguel Hernández, quien falleció en la enfermería de una prisión alicantina donde estaba encarcelado por la nefasta dictadura franquista.

Hoy, necesito compartir con todos mis coterráneos un fragmento de su poema: El herido, porque viéndolo desde la distancia que nos permite la historia, no se trata de izquierdas o derechas, sino de bastardos y lúcidos, de opresores y oprimidos, de humanismo o crueldad.  

“Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.”

Miguel Hernández

Foto: Gabriela Borges
 

jueves, 27 de julio de 2017

Danny Ronaldo: fiel al circo


Cada año intento ver algo de lo que ofrece el Festival GREC de Barcelona. Este año no tuve opción a pensarlo, al ver que venía Circus Ronaldo, mi opción estaba más que decidida. Con mucha ilusión compré mi entrada pensando que podía agotarse, y es que tener la oportunidad de ver su trabajo es un regalo que hay que saber valorar.
 
Hace más o menos una docena de años, mis amigos Miri Yeffet y Adrian Schvarzstein quienes trabajaron con Circus Ronaldo me invitaron a la Fira de Tàrrega a ver el espectáculo La Cucina dell’Arte.


Mi sensación al salir de aquel show fue sublime, sentía amor por lo que había visto. Recuerdo haber escrito en alguna parte: “He vuelto a sentir mirando un espectáculo”.  Un año después, tuve la gran oportunidad de viajar a Bélgica, también acompañando a Miri, y ver Fili, otro magnífico show.

 
 
Click to Close
 
 
En Fili, el ambiente era el gran protagonista. Los detalles escenográficos y los personajes, heredados de la comedia del arte italiana, invitaban a perderte en su absurda pero inteligente trama. Podías imaginar los frágiles, y al mismo tiempo, potentes hilos que unían aquella familia de cómicos. Viajeros, acopiadores de sonrisas, de aplausos, de emociones.

Fili, me despertó otra sensación: curiosidad por aquel mundo que pisaba por primera vez. Entendí que hacer circo no es sólo practicar una técnica escénica, es una forma de vivirla. Como una extraña, ayudé a montar y desmontar la carpa, dormí en una de las caravanas, comí de aquella comida de festival, reí y sentí. Aquello era un pedazo de realidad desconocida para mí, pero que de alguna forma también conocía, porque en todos habita inconscientemente ese universo circense.  Ese lugar onírico en el que a veces aparece un elefante, no sabemos por qué.
 
Circus Ronaldo es de esas escasas compañías con más de seis generaciones recorriendo el mundo con su oficio, por tanto, el haber sobrevivido, seguir avanzando, y mantenerse en este competitivo circo contemporáneo es una proeza, de la cual, actualmente es responsable Danny Ronaldo, un genio con una sensibilidad sin igual.
 
Danny Ronaldo es capaz de juntar ese mundo onírico de la tradición circense con una dramaturgia contemporánea e inteligente.
 
 
Click to Close
 
El resultado lo vemos en Fidelis Fortibus, donde él, único protagonista, nos recibe en el tradicional espacio circular lleno de ausencias; pues los artistas que lo acompañaban están muertos. Ya no hay lugar en el escenario para la bailarina-equilibrista, el mago, el director-presentador o el payaso. Su familia ha desaparecido, pero él se mantiene fiel a ese espacio, tal vez porque no sabe respirar en otro.
 
Mientras algunos que nos hemos acercado a la dramaturgia del circo buscamos nuevos lenguajes en la interpretación de la técnica, en el movimiento; Danny Ronaldo juega con la ventaja de conocer desde dentro el lenguaje y el espacio circense como nadie. Es allí donde su genialidad hace posible una dramaturgia impecable, en la que cada elemento puesto en escena tiene un valor, un objetivo dentro de la acción y un fin poético.
 
Esto confluye en una producción cuidada hasta el más mínimo detalle, en la que no se ven las costuras. Un resultado estético fiel a ese mundo tradicional pero que podemos visitar y entender desde nuestro lenguaje contemporáneo.
 
Fidelis Fortibus sólo nos pide un poco de paciencia al inicio del espectáculo, pues lentamente nos va introduciendo en un mundo del cual no querremos volver. Nos separa de nuestra realidad, reímos, amamos, somos felices.  Sobretodo sentimos empatía por aquel mozo de pista en su soledad, en sus contradicciones, en su rabia, en su sufrimiento, en su vulnerabilidad. ¿Cómo querer volver de este viaje por las emociones que nos regala Circus Ronaldo?

 


 
A través de Fidelis Fortibus, podemos imaginar a Danny Ronaldo en su encierro de creador, probando ideas, desechando imágenes, seleccionando lo mejor, lo que funciona, lo que no falla.  También podemos imaginar un niño de doce años montando aquella carpa de circo, horas de oficio pero también de despertar su imaginación, de encontrar pequeños tesoros escondidos para los ojos de un adulto. Es allí donde nace ese germen que acompaña inequívocamente a un creador como Danny Ronaldo.
 
¿Qué puedes hacer cuando tu destino es hacer circo? Ser fiel a ese destino y convertirte en un director, un intérprete que sigue teniendo esa mirada de niño llena de sorpresa, de verdad. Un artista que conoce la técnica con precisión, maneja cada detalle al servicio de un resultado estético sublime.
 
Esa sensibilidad es la que nos atrapa y a través de ella nos dejamos llevar por la narrativa que propone el personaje de Fidelis Fortibus, quien nos muestra, como buen clown, sus emociones hacia su familia desaparecida, ausente. Esa familia con la que compartió el escenario, pero también su amor, su odio, su compasión, su miedo.
 
No puedo cerrar este artículo sin decir que a sus cuarenta y nueve años, Danny Ronaldo nos deja con la boca abierta cuando ejecuta cada técnica. Lo vemos en forma, libre, con una expresión corporal llena de matices y una vivacidad contagiosa. La participación y control del público en su dramaturgia es otro de sus fuertes. Con un espectáculo que carece de palabras, mantiene una comunicación cercana y afectiva con el público, que no puede salir de la carpa sin antes darle las gracias con la mirada, con la voz, con el cuerpo, con el alma.

 
Resultado de imagen de fidelis Fortibus 
Fidelis Fortibus  Fotografía  Mieke Miwian
 
Este último espectáculo de Circus Ronaldo, me maravilló como los anteriores, con la diferencia de que su temática, me conmovió porque como diría (parafraseando al castellano) Danny Ronaldo:
 
“No necesitaremos buscar mucho, para encontrarnos con uno de esos viejos hábitos que persisten a causa de una fidelidad inconsciente al pasado.”
 
Y es que todos hemos heredado algo de nuestra familia, y lo llevamos en nuestras acciones, en nuestra forma, en nuestro olor, en  nuestro ser.
 
Danny Ronaldo ha cogido los desechos del circo tradicional y los ha elevado a un lugar poético. Los convierte en luz, un gran detalle que metafóricamente está presente al final de su espectáculo. Y también en futuro, cuando vemos a su hijo Angelo salir a escena con las mazas y moverlas a la perfección.
 
Una vez un profesor en la universidad nos dijo que todos, hasta las señoras que limpian, tendrían que leer La Poética de Aristóteles, no estuve del todo de acuerdo. Pero sí que hoy puedo decir que es imperdonable que quienes tengan interés por el circo y la creación se pierdan el trabajo de Circo Ronaldo.
 
Fidelis Fortibus es un espectáculo esencial, preñado de emociones y en la emoción no hay equívoco.
 

Resultado de imagen de fidelis Fortibus
Fotografía Benny de Grove

 

* Gracias a Jo Emmers, Miri y Adrián por ayudarme a "desenterrar" recuerdos para este artículo.
 

miércoles, 14 de junio de 2017

Armando Reverón: la vuelta al barro

Hace unas semanas, a través del incontable envío de imágenes que llegan por whatsapp, recibí una maravillosa obra: LIBERTAD, del maestro Armando Villalón, quien se manifiesta en un cuadro histórico, evocando la multitud de venezolanos que hoy persiguen la luz de una Venezuela libre.

Gracias a Villalón, busqué a ese otro Armando que habitaba en mi recuerdo: Armando Reverón.

Recordé aquella visita a la Casa Museo de Armando Reverón, un lugar que respiraba ocre y tierra. Allí se podía sentir la sal del mar caribe y la luz dorada lo atravesaba todo.
 
En aquel momento, yo comenzaba a investigar sobre el teatro de objetos, su potencial en escena, el espacio como materia que narra y aquellas muñecas de Reverón me abrieron un recorrido creativo que salía ya de los lindes del escenario.

El pasado 10 de mayo, fecha de nacimiento de Armado Reverón, se celebró el día nacional del artista plástico en Venezuela.  Homenaje que se viene haciendo desde hace varios años en respeto a su legado. Toda una ironía, pues El Castillete, lugar de creación de Reverón, sigue sin tener el espacio cultural que le corresponde en Macuto, después de diecisiete años que una tragedia natural lo devastara.  
 
Playa de Macuto. Armando Reverón (1940)

También ese día se cumplieron cuarenta días de protestas y se realizó una marcha multitudinaria de opositores en la que, tal vez, habría participado Reverón de estar vivo. Quién sabe. Me gusta imaginar cómo hubiese construido un escudo para defenderse de los perdigones y las balas, que no faltan, con restos de cartón piedra y latón oxidado. Quién sabe. Tal vez, iría acompañado de una de sus muñecas. Quién sabe.

Lo que sí es una certeza, es que con la desaparición física de El Castillete y de las instalaciones que lo elevaron a la dignidad de museo, Venezuela perdió uno de los iconos más importantes de las artes plásticas nacionales.

El Castillete fue un espacio de encuentro y de recreación, de investigación y de participación comunitaria, uno de los pocos de la zona de Macuto.  Ese legado latente que dejó Reverón, quedó en la memoria colectiva y dio paso a las acciones emprendidas por movimientos comunales y  personas agenas al gobierno a una lucha para desenterrar del barro la herencia cultural de Reverón.

Desde esta distancia, no sólo física, sino temporal, que es tal vez la verdadera distancia, me permito decir que la obra de Reverón sigue viva, pero su lugar de creación ha muerto para siempre.

Aquel espacio sagrado sólo podía seguir produciendo metáforas mientras su creador caminara, cantara y representara su papel de cómico en beneficio de las artes plásticas.


Reverón en El Castillete. Archivos Fundación Fotografía Urbana

Su aislamiento en El Castillete,  lo devolvió al mundo como un “loco”, un artista excéntrico sin ser ese su propósito. Su obra pictórica caleidoscópica y vibrante es la única prueba de su genio. Cada línea, cada composición, cada ruta diseñada en el cuadro deja entrever la calidad de su trazo, la resolutiva y desenvuelta forma de crear, su consecuente búsqueda y su afable disposición frente a la producción estética.
Los objetos que creó, en aquel su mundo, pierden valor fuera de éste, pero nos llevan sin regreso a un mundo apasionado, un no lugar, una cárcel abierta al cielo. Dentro del su Castillete, Reverón podía andar con la libertad que no encontraba en las aceras de una sociedad que oprime y desecha a quienes no encajan en sus códigos. En pleno siglo XXI, La sociedad ha cambiado, pero la opresión no.

Reverón recogió los desechos de su tiempo y los elevó a su mundo poético, con ellos construyó sus fantasías, pero no desde la ingenuidad, sino desde esa capacidad esculpida que tenía para representar a través de los materiales su visión del mundo.

Fotografía de Luis Britto. Archivos Fundación Fotografía Urbana

El gobierno venezolano actual, ciego en su discurso nacionalista, lo ha rescatado como un representante del pueblo. Tal vez, malentendiendo la sencillez de su vida. Ciegos e irreflexivos, son incapaces de ver la complejidad que habitaba en el interior de Reverón. Una mirada desde dentro y hacia fuera que acompañó a Reverón en su obra y que lo llevó paso a paso a ser considerado un creador modelo y universal mucho antes de que el llamado socialismo cercara las costas venezolanas.
Actualmente y después de mucha dejación, después de luchas comunales, después de mucho llover, después de mucho barro, el terreno donde Reverón construyó su morada se empieza a "recrear". Temo que la recreación de ese lugar que yo conocí, no sea ni por asomo lo que Reverón creó con sus manos. Ciertamente, su conservación es un hecho indispensable para el acervo cultural venezolano, es una deuda atrasada e impuesta, pero allí no habitará la mirada de Reverón. La naturaleza se ocupó de borrar su mundo, lo devolvió al barro, el mismo que Reverón arañaba en sus cuadros en busca de la luz.

La misma luz bajo la cual hoy los venezolanos buscan la libertad y que otro pintor, otro maestro, otro Armando, expresa.

 Libertad. Armando Villalón (2017)



lunes, 22 de mayo de 2017

El bosque solitario y soleado de Alekos

 
Cuando Alekos se fue a vivir a Esparraguera le pregunté:
 
“¿Qué echas de menos de Barcelona?”

Y me respondió:
“Las basuras, brujita. Allí uno encuentra tesoritos.”

Resultado de imagen de alekos cuentos

 
 

 
Alekos, es de todo un poco: le pone color a las palabras, canta dibujos, escribe fotografías y narra sus andanzas por éste mundo y tantos otros.
Alekos es mi amigo desde hace muchos años. Desde que vi un cartel suyo en Venezuela y me quedé enamorada de sus dibujos. Unos diez años después lo conocí en persona, me dijeron: “Éste es Alekos”. Y yo dije: “¡Claro! Alekos”. Él me sonrió y nos reconocimos pa’ siempre.

 Lo que más me gusta de Alekos es que sobre todas las cosas que es y de las que trabaja, para mi él es un auténtico poeta. 
  

Alekos, después de vivir una quincena de años por este lado del mundo, volvió a Colombia. Antes de irse me regaló ésta entrevista, qué suerte tengo y qué suerte tienen los colombianos de volver a tenerlo cultivando poesía por aquellas tierras tan fértiles.

¿De dónde viene la semilla de esa capacidad que tienes para ser músico, para ser actor, para ser narrador, para ser ilustrador…?
Esa es una cosa muy difícil de definir, pero, en estos días hablaba con alguien y cada uno decía: “la época mejor de mi vida… tal… tal”…Yo creo que la época mejor de mi vida es ésta, pero, esa base, esa semilla está en mi infancia. El haber nacido en una casa con animales hecha por mi padre, de carpintería. Una casa campesina a las afueras de Bogotá. Pasar bien esa época con una creatividad popular agregada, yo creo que fue la base de todo porque la adolescencia me tocó muy peleada.
Me tocó pelear contra los curas, que me cortaban el pelo, me quitaban las cosas… Eso también te forja, pero allí no hay mucho espacio de creatividad. Aunque allí me encontré, por ejemplo, el primer elemento: la pintura.
Lo que a mí me pasa es que yo cojo algo, me gusta y se me queda conmigo. Hay gente que hace algo, lo hace y luego lo olvida. A mí se me queda, lo primero que cogí fue el dibujo, la pintura… Mi padre me ayudaba porque era calígrafo y medio pintor.
Entonces, resumiendo: la infancia como un periodo de latencia allí, de algo que se prepara. Lo que allí se prepara se queda. El bachillerato como de lucha… y luego en los años 80 se me empezaron a cruzar las artes. Estaba ya metido en la pintura, el diseño, pero se metió la música por allí, se me metió el teatro, los cuentos, se fueron conjugando y ahí ya no hubo salvación.

¿Tu padre también hacía muchas cosas?
Mi padre era un siete oficios. Era carpintero. Trabajaba en una empresa litográfica, era traductor de inglés y francés...aprendió leyendo pocketbook en los autobuses… 

¿Cómo germinó la semilla?
El hecho de salir de un colegio de curas y entrar a una universidad pública: ARTES. Un cambio tan bestia, tan extraño, porque además yo estaba metido en política en esa época, pero eso fue una diáspora.
Por ponerte un ejemplo chiquitico: yo entré a estudiar primero sociología porque quería cambiar el mundo. Mi padre me dijo: “usted estudie lo que quiera, pero yo creo que usted es artista”. Al año me cambié, entré a artes, el diseño no me gustaba mucho, me gustaba más el ambiente de los pintores, entonces tenía una amiga pintora y le dije: “déjeme entrar y estudiar un poquito”. Me metí allí a fondo con los pintores, terminé estudiando pintura mural, pintura de caballete grabado… y todo eso va agregando, yo fui agregando, agregando, por ahí me metí con la música, me metí con el folklore, trabajé con un viejo floklorologo  maravilloso de Colombia que me llevó por los pueblitos. Toda esa cultura popular también es un tesoro. Todo eso yo lo fui acumulando adentro. Todo eso fue saliendo, con el tiempo.
Cuando yo me siento mejor es ahora que puedo conjugar todo eso, que me encuentro con ese tejido, más lo que viene ahora con la cosa digital… es un agregado que cojo por las uñas…
Otra cosa es que me gusta trabajar con gente, con amigos, soy muy dúctil en eso. Sentir no competir con el compañero sino hacer moñona, hacer piña, que dicen aquí… Entonces, esas cosas también te enseñan mucho en la vida… Contigo hemos trabajado… por lo menos un momento de la vida y todo eso se agrega…

"...y aguamarina para inundar de esperanza este bosque desolado"
(Fragmento de una de mis poesías ilustrada por ALEKOS)

jueves, 27 de abril de 2017

Una tarde con campanas o el sonido de la inmigración venezolana


"No digas coche, se dice carro.
No digas sandía, se dice patilla.
No digas gafas, se dice lentes.
No digas polla, se dice güevo.
No digas cortado, se dice marrón.
No digas cacahuete, se dice maní.
Carajo, que no digas, no digas, que no hables así carajo.
 
(Mi padre los domingos. Tercera cerveza)"
 
Juan Carlos Méndez Guédez: Una tarde con campanas
 

Ahora que mi Venezuela está jodida y radiante, quizá más lo primero que lo segundo y también viceversa. Ahora que como dice el magnífico humorista Emilio Lovera somos el primer país del mundo exportador de venezolanos. Ahora que el juego está “trancao” y toca contar los tantos a ver que quién gana la partida. Ahora que es primavera, momento de siembra, y que por este lado del mundo acaba de pasar el hermoso día de Sant Jordi donde nos regalamos flores y libros, quiero hacer una breve reseña sobre una novela que me fascinó y me conmovió por dos cosas a la vez: por ser de un autor contemporáneo con una narrativa diáfana, que narra aspectos imprescindibles para nosotros los latinoamericanos y por estar escrito por un venezolano inmigrante. 
 
Una tarde con campanas,  novela finalista del V Premio de Novela Fernando Quiñones en 2009,  nos narra las emociones de un niño, José Luis, quien sin decidirlo emigra a España desde Venezuela. El autor no habla de aventuras, ni de encuentros, sino de realidades  y penurias en las que se sobrevive al maltrato y la depresión porque se hacen cotidianos e inofensivos. 

 
A través de José Luis los que añoramos la infancia volvemos recuperados de una pesadilla amada. Respiramos, y aliviados encontramos en la distancia un oasis donde limpiar las heridas .

 
La fuerza narrativa  de Juan carlos Méndez Guédez entra por nuestra psique despertando el universo cultural dormido: esa Venezuela con sus palabras, sus sabores, sus costumbres, su rabia y su ternura.

 
Mientras leía Una tarde con campanas el entusiasmo se fue apoderando de mí, es una novela que seduce, como los rumores. Sus personajes están allí con sus múltiples voces explicándote lo que pasa en ese recoveco que es el nuevo hogar de José Luis. La historia de ese niño sin edad, sus narraciones, sus sueños, se parecen a los nuestros, a esas versiones fantaseadas que nos hacemos cuando buscamos el recuerdo de lo que perdimos.
 
El humor también está presente y es otro componente que conquista la lectura. Ríes, lloras, te asombras, convives con la crueldad y el amor en un mismo plano. Como si ese escenario que te ha tocado vivir (si sientes empatía con el protagonista) no puede separarse, es uno solo. Como si en una esquina se encontraran de frente la fortaleza y la fragilidad de la infancia.
 
Resultado de imagen de yo seré tres mil millones de niñosFotografía de niños de un barrio en Caracas de Jonas Bendiksen publicada en el libro Yo seré tres mil millones de niños

sábado, 22 de abril de 2017

Me quiere... no me quiere




Mañana celebramos el día de Sant Jordi aqui en Cataluña, es un día en que las ciudades y los pueblos se inundan de libros y flores, por eso, quiero regalaros tres poesías de "collita pròpia" (cosecha propia). Forman parte del poemario (inédito) Me quiere... no me quiere, que obtuvo mención Honorífica en el Concurso de poesía para niños: “Manuel Felipe Rugeles" (Venezuela-1998).
Las  ilustraciones son cortesía de mi hijo de cuando tenía tres años.
¡Espero que lo disfrutéis!



Antonio… Antónimo

 
Antonio busca en el diccionario.

A-M-O-R: conjunto de sentimientos que unen a una persona con otra…

Sinónimos: cariño, afecto, adoración, ternura… ¡Qué raro!

Yo pensé que amor era lo que Mariela sentía por mí,

cuando me voltea la mirada,

cierra las ventanas caramelo de sus ojos

 y me dice: ¡te odio, Antonio!

¿Será que Mariela se confundió con la lección de los sinónimos y antónimos?

 



 

Manuelidades

 
Llego al salón.

Saco los materiales.

Miro hacia la ventana, y allí está Manuel.

Recorto el corazón.

Lo pinto con mis colores.

Voy a sacar punta en la papelera y me encuentro  con… Manuel.

El corazón me quedó incompleto,

no pude pintarlo todo,

es que Manuel se me quedó mirando y yo mirándolo a él.

Manuel y yo le sacamos punta al tiempo,

los colores quedaron tan pequeños

que dejamos en la papelera un arcoíris de amor.

 

 
 
Soledad

 
Mi edad no importa, yo ya sé cuando amo la Soledad.

El Sol se esconde tras su sombra,

La sombra de ella, de mi soledad.

Soledad siempre esta callada,

no juega con nadie, es tímida y pequeñita,

Soledad acércate a mi, yo también estoy solo sin ti.